Tengo la noche una vez más para entender que al despertar
qué va a ser de mí, volveré a mentir de nuevo llenaré mi cama de fantasmas, de muertos.
Seré el disfraz de un mal pirata y ella el tesoro que se me escapa, con el ojo del parche te miro para ver si así te olvido
contaré los días, las calles que nos separan. Las tardes de domingo esperaré tu llamada.Te duchas y te oigo estornudar, quiero abrazar, me quiero ir, quiero el mar.
Maldeciré a las parejas que, abrazadas, sueñan con habitaciones de hotel desocupadas.
Ella no está, ella no está, ella ocupa la mitad de la cama
odiaré con calma tu risa, todas mis palabras, nuestra despedida.
Pero ella no está, ella no está, la ceniza siempre esconde una brasa
qué va a ser de mí, les diré barbaridades a las mujeres hermosas que pasen por mi calle. donde habrá que soplar.
Sin que me invites, me colaré en tus fiestas. Cuando venga tu recuerdo, reiré con violencia.
Tengo la noche junto a mí pero no importa ese matiz
iré a buscarte a los sitios acordados aunque tú no vengas, aunque me hayas olvidado. Le escribo cartas a las estrellas dejando en blanco hojas enteras
te escribiré los versos que nunca te hice, seré puntual como siempre quisiste. Me sé muy bien tu dirección, allí es dónde vivo yo
qué va a ser de mí, emprenderé un largo viaje para que el eco de tus noches nunca me alcance. Tengo la noche para ver clavos oscuros en la pared
qué va a ser de mí, dudo que en ningún bar me puedan servir todo el alcohol que necesito para olvidar. Ella no está, ella no está, ella ocupa la mitad de la cama
iré a buscarte a los sitios acordados aunque tú no vengas, aunque me hayas olvidado. Pero ella no está, ella no está, la ceniza siempre esconde una brasa.
Te escribiré los versos que nunca te hice, seré puntual como siempre quisiste.
Donde habrá que soplar.